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Carlos Marighella: el negro bahiano que incendió el mundo

11/01/2018 16:28

Marighella conversando con un trabajador de la línea férrea a la hora del almuerzo / Reproducción

Por Jamile Araújo
En Brasil de Fato 

En esta edición cero, Brasil de Fato Bahía homenajea a Carlos Marighella, un negro bahiano que dedicó su vida a luchar por la libertad y por una nueva sociedad. Un hombre adelantado a su tiempo, que dejó un legado de lucha y resistencia. El día 5 de diciembre se cumplieron 106 años de su nacimiento. Entrevistamos a su hijo, Carlos Augusto Marighella, que contó un poco del Marighella hijo, hermano y padre, amable, solidario, alumno brillante, poeta y amante de las manifestaciones populares.

EL ORIGEN DE MARIGHELLA

Carlos Marighella era una persona común, una persona del pueblo. Nuestra familia es fruto de la unión de un obrero italiano, Augusto Marighella, que fue a Salvador, la capital del estado de Bahía y trabajó como mecánico, y una negra venida de Santo Amaro, Maria Rita do Nascimento. Ellos se casaron en Salvador, formando una familia con ocho hijos. Vivían en Baixa dos Sapateiros, en la calle Barão do Desterro, donde mi abuelo tenía una oficina. Mi padre fue el hijo mayor.

Cuando mi abuelo llegaba de noche a la casa, traía el periódico que a mi padre le gustaba leer. Traía también una vela, porque Salvador no tenía luz de noche. Mi padre decía que aguardaba ansiosamente, porque era el momento que tenía para leer y saber las noticias.

UN ALUMNO BRILLANTE

Vó Mocinha, una de mis abuelas "postizas", contaba que, desde pequeño, mi padre demostró ser una persona especial e inteligente. Ella decía que cuando lo llevaba a la escuela, él iba agarrado de su mano, leyendo los letreros de ómnibus, anuncios en postes, y que se paraba frente al quiosco de revistas y leía los periódicos.

Esa fue la primera gran marca de mi padre. A punto de que, en la escuela secundaria, respondió a la prueba de física en versos y eso fue una cosa inusitada. La prueba quedó expuesta en el Colegio Central, como un homenaje al "alumno brillante".

“Doctor, hablo en serio, me permita,

En versos borronear la prueba escrita.

Espejo es la superficie que produce,

Cuando pulida, la reflexión de la luz.

Hay en los espejos a considerar

Dos casos, cuando la imagen se forma.”

(Parte de la prueba de Física respondida en versos en 1923)

DE ESTUDIANTE DE INGENIERÍA AL PARTIDO COMUNISTA



Como estudiante en la Escuela de Ingeniería de Bahia, Marighella fue corresponsal de la Revista Brasileña de Matemática, una revista científica que discutía problemas de matemáticas.



La Escuela de Ingeniería me llamó recientemente porque seleccionaron a los 100 ingenieros más importantes de la Escuela. Marighella consta como uno de los nombres más brillantes, por su desempeño y sus notas. Él fue el único de esos 100 que no se graduó.

Un día le preguntaron: “Pero Marighella ¿por qué usted, con un futuro tan brillante, abandonó esa carrera, que le daría mucha gloria?”. Él dijo: “Abandoné la carrera para dedicarme a la actividad política, porque no veía honra en ser ingeniero en un país en el que los niños necesitan trabajar para comer”.

En aquella época Brasil tenía más de la mitad de su población analfabeta. Y fue eso probablemente lo que hizo que Marighella ingrese al partido comunista. Él siempre tuvo ese espíritu libertario, esa voluntad transformadora. Entró al PCB - Partido Comunista de Brasil - y salió de Bahia para ser el “Guerrillero que incendió el mundo”. Dedicó toda a su vida a la lucha política a partir de ahí.

DEFENSOR DE LA LIBERTAD Y ENEMIGO DE LA DICTADURA

En 1932 fue arrestado por un poema sarcástico sobre el gobernador Juracy Magalhães, un interventor nombrado por el entonces presidente Getulio Vargas. Todavía en la dictadura Vargas [1930-1945] fue detenido nuevamente y pasó nueve años en la cárcel. Cuando salió lo eligieron diputado Constituyente. Fue electo en 1946 pero en 1947 el PCB fue destituido tras el endurecimiento de la disputa entre los EE. UU. y la URSS. Era una falsa democracia.

Entonces Marighella pasó a la clandestinidad hasta 1955, cuando Juscelino [Kubitscheck] fue elegido presidente y el PCB pasó a estar en una semi legalidad. Nací en 1948 y sólo conocí a mi padre cuando tenía siete años, a pesar de convivir con la familia. Mi madre no conseguía registrarme como Marighella. Y la escuela estuvo “importunando” a mi madre para que mande el documento. Hasta esa edad estuve indocumentado.

Vino el golpe de 64. Fue terrible para nosotros. Fui separado de mi padre nuevamente. Vivía con él en Rio de Janeiro. La policía invadió el apartamento en que vivíamos y se llevó todo, hasta libros y ropa. Mi padre y Clara [su esposa] consiguieron huir. Él fue arestado y su foto salió en los periódicos. Ahí fui identificado como un Marighella. Se me comunicó que no podría estudiar más en la escuela por ser hijo de un subversivo y volví a Bahía.

En aquella época ser un Marighella era no poder trabajar. Yo mismo estuve en la Petrobras un año hasta que descubrieron que era hijo de Marighella y me despidieron.

En 1969 mi padre fue asesinado en una emboscada en un convento en São Paulo. Y mucha gente decía: “¿Cómo es que se fue al convento, sabiendo que era un momento riesgoso?”. Pero es que fue al convento porque quería sacar a los padres de allá. Imaginaba que estaban corriendo serio peligro. Él tenía ese sentido de responsabilidad y de solidaridad.

Su muerte fue conmemorada por la dictadura, pues era considerado su “enemigo nº 1”. No por la amenaza material que representaba, sino por el ejemplo. Él fue una persona que dio ejemplo, se sacrificó para ser coherente con su postura política. Era un incentivo a lucha de resistencia. La dictadura temía que el ejemplo se propagase.

APRECIADOR DE LAS MANIFESTACIONES POPULARES

A pesar del estigma de subversivo y terrorista, mi padre era cariñoso, una persona risueña, hacía poemas, le gustaban la música y el carnaval. Usted podía ver en su expresión que le gustaban las manifestaciones populares. Hay una historia del día que fue a Mangueira [barrio de Río de Janeiro] y se quedó extasiado con la samba. Le parecía impresionante que un pueblo pobre que vivía en tugurios conseguía reunirse para cantar y bailar. Creo que se veía en aquellas personas. Él que venía de una familia pobre y negra.

Llegó a Rio y vio a esos mismos negros allí sambando, alegres. Creo que él veía en esa expresión de felicidad un incentivo para luchar. Es mejor luchar con personas alegres que con tristes, ¿no es cierto? La lucha era la misma, pero él tenía certeza que estaba luchando por un pueblo preparado para vivir la felicidad, un mundo diferente de aquel que esas personas vivían.

EL LEGADO DE MARIGHELLA

Marighella fue una persona grandiosa. Al rescatar su memoria, estamos prestando un gran servicio. Son símbolos que nos pueden inspirar para realizar las transformaciones en la sociedad, hacer de Brasil un país nuevo, con nuevos hombres y mujeres.

A la familia Marighella le gustaría que la casa en Baixa dos Sapateiros, que hoy está en ruinas, se convirtiera en un memorial, permitiendo que todos los que reconocen y se sienten orgullosos de Marighella tengan ese espacio vivo.



En un evento que debatió la importancia de las elecciones en Brasil, una estudiante del Colegio Carlos Marighella dijo que, así como mi padre, ella venía de una familia negra, pobre y de la periferia y que lo veía como una inspiración. Ella afirmó que siguiendo sus pasos podría realizar los sueños que él no consiguió, que también eran sus sueños. Eso para mí fue una síntesis de porqué debemos rescatar la memoria de Marighella.

Edición: Elen Carvalho | Traducción: Pilar Troya