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El futuro de la integración regional necesita de nueva teoría y estrategia

24/11/2016 12:09

Artículo publicado originalmente en el sítio Agencia Latinoamericana de Información 

En momentos en que se manifiestan presiones para desarticular el regionalismo en nombre de “estar abiertos al mundo” existe una preocupación común compartida por sectores económicos, sociales, sindicales y académicos progresistas de la región sobre la necesidad de un debate concreto de prospectivas y propuestas en el marco de críticos cambios estructurales en el comercio y la economía mundial, y de una ofensiva regresiva desestructuradora de los procesos de integración y la unidad regional.

La presencia de un centenar de académicos, trabajadores, empresarios, estudiantes, funcionarios, parlamentarios y especialistas en la temática, en la antigua Casona Mauá de la capital uruguaya, en el foro “El Futuro de la Integración Regional”convocado por la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y con el apoyo de la Presidencia pro-témpore del Mercosur, demostró la urgencia de la interpelación de posiciones.

El objetivo del foro era el de generar un ámbito propicio para el análisis de la situación actual y las tendencias en la región, a fin de comprender desafíos y contribuir a la generación, debate y presentación de propuestas conjuntas y concretas en los ámbitos político, económico, social y ambiental.

Cinco paneles-mesas de trabajo simultáneos, analizaron la coyuntura económica: impacto de la crisis global sobre la región y los procesos de integración; la integración con la economía mundial, la integración productiva, la dimensión social de la integración y la integración financiera.

Y así, el encuentro sirvió para  afirmar la necesidad de la unidad y la integración regional, dándole la cara a las posiciones y presiones favorables a la desintegración y reversión de los avances logrados a lo largo de décadas, afrontando conjuntamente la nueva realidad  regional y mundial, que suma un nuevo signo de interrogación con la elección de Donald Trump y las presiones de firmar acuerdos comerciales con países desarrollados que perjudicarán aún más nuestras posiciones y nuestra soberanía.

Vivimos un momento en que la apertura irrestricta de mercados entre países centrales y periféricos, en un crítico marco de la economía mundial, puede ahondar aún más las asimetrías de la región con el mundo, y también las intrarregionales. Hay cambios importantes en el mundo, donde el Reino Unido sale de la Unión Europea y cuestiona el movimiento de globalización tradicional. El resultado de las urnas en EEUU apunta también a otra forma de globalización neoliberal. “Entender esta complejidad es fundamental para tomar decisiones más profundas y adecuadas al momento que estamos viviendo hoy”, señaló el académico brasileño Marcio Pochmann.

La coincidencia fue la necesidad de una integración productiva, financiera y social, y que requiere un diagnóstico preciso de los errores, para avanzar hacia una estrategia común con políticas activas de complementación y desarrollo, y una nueva teoría económica propia.

Especial preocupación de los panelistas fue el hecho de que la desintegración globalizadora” amenaza a los derechos sociales y laborales y puede generar tensiones y conflictos regresivos: proteccionismo chovinista reactivo, tensiones migratorias.

Se expusieron alternativas, propuestas viables para relanzar la integración regional y armonizar los vínculos con el mundo, construyendo la teoría, la estrategia común, colectivamente, pero con la preocupación general de saber leer correctamente las debilidades y los errores cometidos. Se resaltó la necesidad de examinar por qué fracasó nuestra integración y justificar por qué la necesitamos, porque sin integración no tenemos salida.

Para el exvicecanciller uruguayo Roberto Conde se debe tener el coraje de analizar esto con el rigor de la ciencia social, la ciencia política, la sociología del poder, ya que el programa de trabajo de Ouro Preto (2004), generado por los gobiernos progresistas, nunca se cumplió, ni en el terreno institucional, ni en el de la integración económica, ni en el de la coordinación macroeconómica, ni en el de la concertación política ni en el de la participación social. “Tuvimos políticas públicas estratégicamente bien definidas, pero nunca logramos los suficientes recursos públicos como para llevar a cabo esas políticas. ¿Por qué?”, se preguntó.

El mundo desarrollado lo que exporta es conocimiento y artículos de alta y mediana tecnología y desde la región lo que exportamos son recursos naturales, y dependemos mucho de los precios internacionales. No aprovechamos ese buen momento de crecimiento que tuvimos en 2003-2004 para cambiar las estructuras exportadora y productiva. Y cuando los precios caen, significan un retroceso relevante que es lo que estamos viviendo ahora.