Instituto Lula

Menu

Las naciones unidas instan a poner fin a la austeridad

25/09/2017 16:26

De UNCTAD 
Ginebra, Suiza, (14 septiembre 2017)

​La economía mundial parece estar atascada en su camino hacia la recuperación. Un nuevo informe de la UNCTAD, el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2017: Un New Deal mundial como alternativa a la austeridad, preconiza una vía de políticas alternativas ambiciosas para construir economías más inclusivas y más solidarias.

Al presentar el informe, el Secretario General de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi, dijo: “Una combinación de demasiada deuda y demasiado poca demanda a nivel mundial ha entorpecido la expansión sostenida de la economía mundial”.

En el informe se afirma que las personas deberían ser más importantes que los beneficios y se pide una remodelación del siglo XXI para ofrecer un “new deal” mundial. Poner fin a la austeridad, restringir el rentismo de las empresas y utilizar los recursos financieros para apoyar la creación de empleo y la inversión en infraestructura serán fundamentales para lograr esa remodelación.
 
Buenos tiempos, malos tiempos

La UNCTAD señala que en 2017 la economía mundial está repuntando pero no despegando. Se prevé que el crecimiento alcanzará 2,6%, apenas superior al de 2016 pero muy inferior a la media del período anterior a la crisis financiera, que fue de 3,2%. La mayoría de las regiones están maduras para registrar pequeñas ganancias y América Latina está saliendo de la recesión y experimentando el mayor cambio de tendencia, aunque con un crecimiento de solo 1,2%. Se prevé que la eurozona experimentará su crecimiento más rápido desde 2010 (1,8%), pero sigue rezagada respecto a los Estados Unidos de América (véase el cuadro).
PR17032_tab 1_TDR_main_sp.jpg
Fuente:Cálculos de la secretaría de la UNCTAD.
Nota: Los cálculos agregados por países se basan en el producto interno bruto en dólares constantes de 2005.
a  Estimaciones.

El principal obstáculo a una fuerte recuperación en las economías avanzadas es la austeridad fiscal, que sigue siendo la opción macroeconómica por defecto. Según las conclusiones de la UNCTAD, 13 de las 14 principales economías avanzadas experimentaron austeridad entre 2011 y 2015.

A causa de la insuficiente demanda mundial, el comercio sigue flojo. Se prevé una pequeña mejora este año gracias a la recuperación del comercio Sur-Sur encabezada por China. Sin embargo, hay mucha incertidumbre, especialmente con respecto al comercio de los productos básicos, en el que la breve recuperación de los precios no ha sido sostenida (gráfico 1).

Gráfico 1: Precios mensuales, todos los productos básicos
(Índices: 2002 = 100)
PR17032_fig 1_TDR_sp.jpg
Fuente: Secretaría de la UNCTAD.

A falta de una expansión coordinada encabezada por las economías avanzadas, sostener la limitada aceleración económica mundial depende de las mejoras duraderas en las economías emergentes. Ahora bien, a pesar de que la mayoría de las grandes economías emergentes evitaron la austeridad entre 2011 y 2015, y que China y la India han mantenido elevadas tasas de crecimiento desde entonces, ahora están enfrentando unos importantes riesgos. Los niveles de deuda siguen aumentando sin signos reales de fuerte crecimiento, y preocupan la inestabilidad política, la disminución de los precios de los productos básicos, los mayores tipos de interés en los Estados Unidos y un dólar más fuerte. Las entradas de capital a los países en desarrollo siguen siendo negativas, aunque menos que en los últimos años (gráfico 2). Por otra parte, algunos acontecimientos imprevistos podrían desequilibrar a las economías en recuperación.

Gráfico 2: Flujo neto de capitales privados por región, trimestralmente
(En miles de millones de dólares corrientes)
 PR17032_fig 2_TDR_sp.jpg

Fuente: Secretaría de la UNCTAD.

Época de ansiedad: La desigualdad, el endeudamiento y la inestabilidad traen aparejado un futuro precario

Según el autor principal del informe, Richard Kozul-Wright, dos de las mayores tendencias socioeconómicas de los últimos decenios han sido la explosión de la deuda y el aumento de las superélites, identificadas en líneas generales como el 1% superior. Según se desprende del informe, estas están vinculadas, a través de la desregulación de los mercados financieros, al ensanchamiento de la brecha en la propiedad de los activos financieros y a la fijación de la rentabilidad a corto plazo. Como tales, la desigualdad y la inestabilidad están directamente relacionadas con la hiperglobalización. En el informe se demuestra que esto conduce a un mundo con niveles insuficientes de inversión productiva, empleo precario y menor suministro de protección social. Esta situación se ha vuelto permanente, con la fase previa a una crisis impulsada por la “gran evasión” de las rentas más altas, mientras sus secuelas son la austeridad y el estancamiento de los ingresos más bajos.

Un decenio después del desencadenamiento de una crisis mundial masiva que absorbió billones de dólares de los contribuyentes en rescates financieros, el sector financiero dominante apenas ha cambiado. De hecho, los niveles de deuda son más altos que nunca. Sin embargo, en el informe también se examinan otras fuentes de ansiedad relacionadas con los robots y la discriminación de género, que están afectando las perspectivas de empleo en las economías desarrolladas y las economías en desarrollo por igual. A pesar de que la automatización y la mayor participación de las mujeres deberán ser novedades positivas, se presentan como amenazantes porque coinciden con un mundo de austeridad y competencia excesiva y ejercen una presión a la baja en los mercados de trabajo. El resultado es una reacción popular violenta contra un sistema que se considera se ha vuelto excesivamente parcial en favor de un puñado de grandes empresas, instituciones financieras e individuos pudientes. En el informe se advierte que no corregir los excesos de la hiperglobalización no sólo está poniendo en peligro la cohesión social sino también disminuyendo la confianza en los mercados y los políticos.

Necesidad de una alternativa al fundamentalismo del mercado

En el informe se argumenta que se ha recurrido en exceso al comercio y la tecnología para explicar las dificultades de un mundo en hiperglobalización. En vez de ello, se exhorta a realizar un examen minucioso del poder de mercado, el rentismo y las reglas de juego según las cuales el ganador se queda con la parte más grande, que han generado exclusión.

La concentración cada vez mayor de los mercados es un gran problema que se pone de relieve en el informe y que tiene consecuencias potencialmente corrosivas para el sistema político.

En la medida en que los que formulan las políticas sigan blandiendo la espada de la austeridad y midan el éxito de las políticas con los niveles de los precios de los activos y los niveles de los beneficios, las grandes empresas dominarán en los sectores fundamentales y las ya importantes desigualdades podrán aumentar aún más.

Hacia un New Deal mundial: Evocar el espíritu de 1947

Alejarse de la hiperglobalización para construir economías inclusivas no consiste solamente en lograr que los mercados funcionen mejor. Requiere una agenda más rigurosa e incluyente que aborde las asimetrías mundiales y nacionales en el conocimiento tecnológico, el poder de mercado y la influencia política.

Con el abandono por los Estados Unidos de su papel de consumidor mundial de último recurso, reciclar los excedentes es un elemento clave para reequilibrar la economía mundial. El informe centra el foco de atención en la eurozona —especialmente Alemania— que actualmente tiene un amplio excedente respecto al resto del mundo. La reciente propuesta del G-20 formulada por Alemania —un Plan Marshall para África— es de celebrar, pero hasta ahora no tiene la financiación necesaria.  La iniciativa de China “Un cinturón, una ruta”, de billones de dólares, es mucho más audaz, a pesar de que su excedente ha caído drásticamente en los dos últimos años.

En el informe se extraen enseñanzas de lo ocurrido en 1947, cuando el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio y las Naciones Unidas sumaron esfuerzos para reequilibrar la economía mundial de la posguerra y se puso en marcha el Plan Marshall. Siete decenios después, se necesita un esfuerzo igualmente ambicioso para hacer frente a las desigualdades de la hiperglobalización para construir economías inclusivas y sostenibles.

En respuesta al eslogan político de antaño —“no hay alternativa”— en el informe se describe un New Deal mundial para construir economías más inclusivas y más solidarias. Esto combinaría la recuperación económica con las reformas reglamentarias y las políticas de redistribución, lo que debería hacerse con rapidez y en la escala necesaria. Los éxitos del New Deal del decenio de 1930 en los Estados Unidos se debieron en gran medida al énfasis que puso en los contrapoderes y en dar voz a los grupos más débiles de la sociedad, especialmente los grupos de consumidores, las organizaciones de trabajadores, los agricultores y los desposeídos. Esto no es menos cierto hoy en día.

En la economía mundial integrada de hoy, los gobiernos deben actuar juntos para que cada país logre éxito. La UNCTAD los insta a aprovechar la oportunidad que ofrecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a poner en práctica un New Deal mundial para el siglo XXI.

Existe una alternativa
Algunas de las medidas fundamentales examinadas en el informe son:
• Poner fin a la austeridad con más y mejor inversión pública, con una fuerte dimensión de solidaridad, que incluya importantes programas de obras públicas que mejoren la infraestructura y generen empleo.
• Ayudar a mitigar el cambio climático y a adaptarse a este, y promover las oportunidades tecnológicas ofrecidas por el Acuerdo de París firmado en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
• Centrarse más en las actividades de asistencia y cuidado.
• Potenciar los ingresos fiscales (una mayor dependencia de los impuestos progresivos, en particular sobre la propiedad y otras formas de ingresos en concepto de alquileres, puede resolver las desigualdades en materia de ingresos). En el informe se indica que incluso pequeños cambios en los tipos impositivos marginales de los grupos más ricos del mundo cerrarían significativamente las brechas en materia de financiación; hacer frente a las exenciones y las lagunas fiscales y al abuso de las empresas en materia de subsidios contribuiría en gran medida a aumentar los ingresos y a la ecuanimidad.
• Establecer un nuevo registro financiero mundial para registrar quién posee activos financieros en el mundo como primera medida para lograr una tributación justa.
• Dar más voz a la fuerza laboral (las remuneraciones deben aumentar de acuerdo con la productividad, y la inseguridad laboral debe corregirse mediante medidas legislativas y medidas enérgicas destinadas al mercado laboral).
• Domar el capital financiero (regulación apropiada del sector financiero, desde los gigantes bancarios privados hasta los productos financieros “tóxicos”).
• Mejorar la capitalización de los bancos de desarrollo multilaterales y regionales (la brecha institucional en la reestructuración de la deuda soberana debe cerrarse a nivel multilateral).
• Refrenar el rentismo de las empresas (las medidas destinadas a limitar las prácticas comerciales restrictivas deben fortalecerse junto con una aplicación más estricta de las medidas nacionales existentes en materia de publicación de información. Por ejemplo, un observatorio mundial de la competencia podría vigilar las tendencias y pautas de concentración en el mercado mundial y reunir información sobre los diversos marcos regulatorios vigentes, como primera medida para disponer de directrices y políticas internacionales coordinadas sobre las mejores prácticas.)