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Grupo Puebla: Nuestra gente sufre con el “oscurantismo”

14/04/2020 09:52

Foto: Grupo de Puebla

Más de 40 líderes regionales de América Latina, reunidos en el llamado Grupo Puebla, expresan su preocupación por las consecuencias de la pandemia de coronavirus y sus impactos en los pueblos de la región. En una nota publicada el lunes (13), la organización repudió el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba y Venezuela y recomendó que los países de la región promuevan los esfuerzos de integración para reducir los efectos de la crisis de Covid-19. El Grupo Puebla se reunió el viernes (10) por videoconferencia.

Declaración III Encuentro del Grupo de Puebla 

Progresismo es Humanidad

Las y los miembros del Grupo de Puebla -grupo de ciudadanos y ciudadanas, autoconvocadas alrededor de la construcción de una nueva agenda progresista para América Latina-, nos hemos reunido de forma extraordinaria y de manera virtual, para abordar la grave crisis sanitaria, económica y social por la que atraviesa la humanidad entera, a raíz de la pandemia del Covid-19. Fruto de este encuentro, declaramos: 

1. Nuestra solidaridad con todos los pueblos del mundo, en estos duros momentos de crisis e incertidumbre, producto de la crisis sanitaria por la que atraviesa la humanidad, y las graves consecuencias económicas y sociales que impactan e impactarán con cada vez mayor radicalidad en nuestros pueblos. Progresismo es humanidad, por ello, nuestro primer mensaje es de condolencias para las familias de las personas fallecidas producto de la pandemia, de aliento para quienes actualmente enfrentan la enfermedad, y de fuerza y paciencia para quienes deben soportar el encierro de las cuarentenas. 

2. Un mensaje de reconocimiento y admiración a los millones de hombres y mujeres de la salud que hoy libran batalla directa contra la pandemia. En tiempos de confinamiento, desde nuestras casas, vemos con enorme admiración el esfuerzo titánico que hacen los y las trabajadoras de la salud, día y noche, por atender a miles de infectados que empiezan a saturar hospitales y dependencias sanitarias en nuestros países, poniendo en riesgo su propia salud. En particular, queremos destacar el rol de las mujeres trabajadoras, que representan un 70% de los servicios de salud. Y así como relevamos el trabajo de los y las trabajadores de la salud, debemos hacerlo también de aquellos y aquellas que realizan trabajos críticos para el funcionamiento de la sociedad, y que permiten que la mayoría pueda quedarse en cuarentena y controlar la epidemia. El riesgo de estos y estas trabajadoras, es la más clara expresión de la solidaridad de los pueblos.

3. Esta crisis demuestra que es fundamental contar con sistemas fuertes de Salud Pública. Nuestros países latinoamericanos, por décadas, han sufrido por gobiernos neoliberales que han hecho de la reducción de los sistemas públicos su estandarte. Esta crisis demuestra lo equivocados que estaban, pues, frente a ella, solamente los sistemas de salud pública han demostrado que pueden soportar la embestida de la pandemia. Resulta evidente que, aquellos países con mayor y mejor sistema de salud pública han sabido responder frente a esta pandemia de forma más rápida, con mayor despliegue y atendiendo de manera global y solidaria a su población. Las políticas de salud, la investigación en materia de salud, la producción y acceso a medicamentes, no pueden estar sujetas a las decisiones mercantiles, sino que a las prioridades y necesidades de los pueblos. 

4. Asimismo, expresamos nuestra preocupación por el incremento de denuncias por violencia de género y femicidios en nuestra región. La necesidad del confinamiento ha vuelto a poner en evidencia la amenaza que versa sobre mujeres y niñas en sus propias casas, y cuan necesarias se vuelven las políticas para erradicar esta violencia, que ya es, hace tiempo, una pandemia global. Por ello, llamamos a los gobiernos a financiar medidas concretas de apoyo a mujeres que sufren violencia en sus hogares y que se incrementan en estos tiempos de distanciamiento social. 

5. Esta crisis no tiene otra salida que la de la integración latinoamericana y caribeña, y de la cooperación en nivel mundial. Y esa integración y cooperación deben estar soportadas sobre los hombros de la noción del conocimiento y de la solidaridad. Hoy, hemos entendido, que un respirador es también un derecho humano. El conocimiento debe ser coordinado por organismos internacionales que promuevan la solidaridad. La Organización Mundial de Salud (OMS), por eso, debe tener un rol aún más preponderante que el que tiene actualmente, y por eso, llamamos a los países y autoridades del mundo a defender su labor ante los ataques que intentan debilitarla. 

6. Latinoamérica y el Caribe deben encontrar en su pasado reciente de integración, el camino para salir de la crisis causada por la pandemia. Los gobiernos progresistas que gobernaron nuestra región supieron integrar nuestros países, no solamente a través de meros tratados comerciales, sino que lo hicieron, además, desde la solidaridad y la cooperación, económica, política, cultural, y del conocimiento. Los gobiernos de derecha, sin embargo, han hecho retroceder esta integración, transformando la hermandad en estorbo y la solidaridad en debilidad. Por ello, el Grupo de Puebla protesta contra la total omisión de la OEA en la gestión de la crisis del Covid-19 y saluda los esfuerzos del Gobierno de México por recuperar el rol de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como espacio de coordinación e integración continental. En esta misma línea, llamamos a un debate real sobre el gasto militar. El acordar coordinadamente entre nuestros gobiernos su reducción por un número de años, de modo de destinar estos recursos al fortalecimiento de los sistemas de salud y de seguridad social, sería un gran paso para las nuevas relaciones de cooperación que debemos construir en nuestro Continente. 

7. Celebramos y apoyamos la determinación con la cual el gobierno de Argentina está enfrentando la pandemia, y como ha sabido articular una respuesta sanitaria, al mismo tiempo que económica, para proteger a su pueblo, especialmente, a los más vulnerables. En tiempos de crisis se hace aún más importante el compromiso con los últimos para poder llegar a todos, el cual quedó plasmado en el llamado de Argentina ante el G-20 a la globalización de la solidaridad, y pidiendo con valentía el fin de los bloqueos, el reconocimiento de la insostenibilidad de la deuda de los países, y la propuesta de crear un Fondo Mundial de Emergencia Humanitaria. El Grupo de Puebla hace suyo este importante llamado y propuesta. 

8. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo ecuatoriano frente a la aguda crisis sanitaria que viven. Crisis que se acrecienta a causa de la falta de transparencia de sus autoridades a la hora de entregar cifras de contagiados, contagiadas, muertos y muertas. Las crisis, sin embargo, no pueden resolverse desviando la atención, y la arremetida judicial del Gobierno de Lenín Moreno en contra del expresidente Rafael Correa -en un juicio plagado de irregularidades-, pareciera ser eso. El Grupo de Puebla, llama a las organizaciones internacionales y relatorías que velan por el respeto a los derechos humanos y democráticos, y por la independencia de jueces y abogados, a ejecutar acciones en contra de las irregularidades denunciadas de este procedimiento judicial. Y llama al Gobierno de Lenín Moreno, a priorizar su accionar no en la persecución judicial de adversarios políticos, sino en salvaguardar la vida de sus compatriotas. 

9. El Grupo de Puebla expresa su enorme admiración y agradecimiento con el personal médico cubano, quienes, con enorme generosidad y solidaridad, se han desplegado por el mundo, para colaborar con la atención médica en estos momentos de crisis de los sistemas sanitarios en varios países. Solidaridad cubana, que debe sortear la intensificación del bloqueo unilateral que en contra ella ha impuesto, ya por 58 años, los EE.UU. Por eso, debemos llamar, nuevamente a los países del mundo y a los organismos internacionales, a exigir al gobierno estadounidense, terminar con el bloqueo contra Cuba. 

10. Las principales economías del mundo están aplicando importantes medidas de estímulo fiscal para enfrentar la crisis. Existe consenso en gobiernos progresistas y conservadores, que debe aumentarse el gasto público para descomprimir la presión de la crisis sobre trabajadores y pequeñas y medianas empresas (PYMEs). Sin embargo, vemos con preocupación como en ciertos países de nuestra región, especialmente en aquellos con un marcado sesgo ideológico neoliberal - como es el caso chileno y el de Brasil-,se intenta traspasar los costos de la crisis, a las y los trabajadores. En los anuncios económicos realizados por el Gobierno de Sebastián Piñera, por ejemplo, las principales medidas de apoyo a los sectores mas vulnerables serán financiado con sus propios ahorros, y los recursos de apoyo a pequeñas y medianas empresas comprometidos, no son más que respaldo financiero para que bancos comerciales otorguen créditos con criterios e intereses de mercado. El Grupo de Pueblo llama a que la crisis no la paguen los más pobres, y a distinguir mercado de la usura. Es muy importante también que se tenga especial atención a los grupos étnicos vulnerables, como los negros y los indígenas. 

11. Nuestros pueblos no sólo sufren la ortodoxia conservadora de varios de sus gobernantes, sino también del oscurantismo ideológico y negación de la ciencia y la medicina basada en la evidencia científica de algunos de ellos y ellas. El caso de Brasil, y la conducta de su presidente Jair Bolsonaro, es altamente preocupante. El Grupo de Puebla rechaza la relativización que hace de la alta peligrosidad de la pandemia actual, y de su abierta oposición y boicot a las medidas preventivas que, autoridades de gobierno de nivel provincial y local, han debido tomar, de manera independiente, para evitar aumentos de los contagios y controlar la amenazante situación. Los llamados del presidente Bolsonaro a romper estas medidas de seguridad sanitaria equivalen a un crimen de lesa-humanidad. Por eso expresamos nuestra solidaridad a las autoridades, gobiernos provinciales y sociedad civil de Brasil que han debido actuar bajo la fuerte presión del gobierno central, para colocar la salud y vida de su población como prioridad fundamental. 

12. El bloqueo y sanciones impuestas unilateralmente por Estados Unidos a Venezuela deben ser depuestas urgentemente. Extender este bloqueo, además, a la solidaridad internacional, como ha ocurrido durante las últimas semanas, en un contexto como el de la actual pandemia, es inaceptable y viola el derecho internacional humanitario. Por otra parte, denunciamos y alertamos sobre el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en las fronteras marítimas del Caribe venezolano, bajo el argumento de un supuesto combate al narcotráfico. Rechazamos el uso de la fuerza, la amenaza de acciones violatorias del Derecho Internacional y el escalamiento de tensiones en el área. En esta misma línea, el apoyo apresurado de la Unión Europea a la propuesta de salida política hecha por los EE.UU., apenas 24 antes del despliegue militar, no contribuye a buscar una resolución al conflicto. Llamamos a la Unión Europea a ser facilitadores de los diálogos, y apoyar las medidas humanitarias. En estos momentos, todos nuestros países debemos unirnos solidariamente en torno a la prioridad fundamental: las afectaciones humanas, sociales, económicas y culturales que está provocando el Covid-19. Reiteramos nuestro firme apoyo a los llamamientos del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres y de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet en el sentido de que todas las sanciones unilaterales sean levantadas de inmediato. Asimismo, apoyamos el cese-de-fuego en todos los conflictos, propuesto por el Secretario General. 

13. El Grupo de Puebla lamenta que las prioridades del modelo basado en la agenda neoliberal y financiarización de la economía global hayan conducido al abandono de políticas sociales, especialmente las de los sistemas de salud, que nos habrían permitido estar mejor preparados para hacer frente al impacto del virus Covid-19 y proteger la vida de la gente. Aunque el Grupo de Puebla es consciente de las dificultades que esta circunstancia inesperada ha traído en el manejo de la pandemia, considera importante promover a nivel regional una política en materia predictiva sobre los alcances del virus, sus tendencias y sus devastadores efectos. Esta política debe incluir una inversión adecuada el PIB en el sistema de salud pública, y en el equipamiento médico de los servicios de atención sanitaria. Así mismo llama a las autoridades de los países para que pongan en marcha, de forma rápida, planes de contingencia social que atiendan las necesidades de supervivencia del 56% de los latinoamericanos que viven hoy en la informalidad. Programas relacionados con alimentos, subsidios al desempleo, techo y atención sanitaria deben formar parte de este propósito. En este sentido, el poder asegurar un salario mínimo mensual por un año a la población más vulnerables de la región, lo que tendría costos de un 2,2% del PIB aproximado, es absolutamente abordable por nuestras economías. En esta misma dirección el Grupo de Puebla reitera su apoyo a la propuesta de Argentina ante el G-20 de crear un Fondo de Solidaridad que recoja aportes públicos y privados con los fines señalados. Es prioritario hoy, la unión de nuestras voces para pedir por la condonación de la deuda externa no sólo de los países de bajos ingresos, sino también los de medianos ingresos, que son los mayoritarios en nuestra región. Se requieren medidas solidarias de los organismos financieros internacionales. Por ello, el Grupo de Puebla se suma a la propuesta de una emisión sustantiva de los derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) y paquetes de ayuda de los países con mayor productividad a las economías más atrasadas. Entendemos que los países y los pueblos no pueden decidir entre salud o economía. Ese es un falso dilema que se supera gracias a la dimensión que las articula: la política. La solución a la crisis del Covid-19 es política, y esa política es la progresista, pues, solamente relevando el rol del Estado en sus decisiones sobre los asuntos públicos, lograremos que la primacía de lo solidario sobre lo individual, y que la integración de los países más allá de lo meramente comercial, aseguren que nuestros sistemas puedan estar preparados para emergencias como la que vivimos, y para que, en la normalidad, nuestros pueblos vivan en el bienestar integral que se merecen. El correcto enfrentamiento de la pandemia implicará el fortalecimiento del multilateralismo y de la solidaridad internacional, ya que el fracaso de algunos países en ese combate perjudicará a todo el planeta. En ese sentido, condenamos las declaraciones del presidente Trump contra la OMS y contra China. En nuestro entendimiento, tales declaraciones, falaces y basadas en prejuicios, no contribuyen para la superación de la crisis sanitaria global. De la misma forma, condenamos también la actitud de los Estados Unidos de Norteamérica y de otros países desarrollados de secuestrar las importaciones de material médico, como máscaras y respiradores, destinados a países en desarrollo. El escenario post pandemia será, muy probablemente, un escenario extremamente difícil y complejo. La mayoría de las economías estarán muy debilitadas, con altas deudas y desempleo elevado. Por lo tanto, será necesario un gran esfuerzo internacional para la implementación de planes y políticas anticíclicas destinadas a la promoción del desarrollo sostenible. Además, serán necesarias medidas para enfrentar las principales vulnerabilidades que tornaron la actual pandemia tan peligrosa y agresiva: la desigualdad y la fragilidad o ausencia de sistemas públicos de salud. En consecuencia, invitamos a los gobiernos organismos y pueblos del mundo a una serena reflexión para cuando termine la pandemia, sobre un Nuevo Modelo de Desarrollo, que coloque en primer lugar valores hasta hoy ignorados como el medio ambiente, la inclusión social, la reducción de la desigualdad, la seguridad alimentaria, el desarme militar, el multilateralismo, y la progresividad fiscal. El mundo globalizado después de esta pandemia debe ser el mundo de la colaboración y la acción colectiva nacional e internacional. 

14. Reiteramos nuestro agradecimiento a las autoridades de Colombia y a los miembros fundadores que organizaron con esmero el III Encuentro del Grupo de Puebla en la ciudad de Santa Marta, Colombia, pero que por razones sanitarias no pudo llevarse a cabo. Esperamos con ansias dejar pronto atrás esta crisis sanitaria global, para poder retomar la organización de nuestros encuentros de manera presencial, y poder de ese modo, seguir debatiendo y articulando políticas progresistas que nos animen a idear un mejor para el ahora, y por el mañana. 

Firmado el 10 de abril de 2020 

Adriana Salvatierra 

Alberto Fernández 

Alejandro Navarro 

Aloizio Mercadante 

Beatriz Paredes Camilo 

Lagos Carlos Ominami 

Carlos Sotelo 

Carol Proner 

Celso Amorín 

Clara López 

Cuauhtémoc Cárdenas 

Daniel Martínez 

David Choquehuanca

Dilma Rousseuff 

Esperanza Martínez 

Fernando Haddad 

Fernando Lugo 

Gabriela Rivadeneira 

Guillaume Long 

Jorge Taiana 

José Miguel Insulza 

Karol Cariola 

Luiz Inácio Lula da Silva 

Marco Enríquez-Ominami 

Maximiliano Reyes 

Mónica Xavier 

Rafael Correa 

Verónika Mendoza